¿A qué le temes?

¿A qué le temes?

En estos tiempos complicados se exhiben miedos, sin duda el miedo es la expresión de un criterio, de una forma de vida, de experiencias pasadas, de heridas abiertas, pero una pregunta que tiene mucho sentido es ¿a que le temes? La enfermedad como tal no es cosa de otro mundo, es un virus desarrollado en laboratorio, definitivamente es altamente contagioso, pero en verdad ¿a qué le temes? ¿le temes a morir?, ¿le temes a al dolor?, ¿a dejar a los que amas?, preguntas que tiene mucho sentido te detengas y las pienses, argumentes sus respuestas, en la historia de la humanidad no es la primera vez que acontece una pandemia, y la humanidad ha salido de ella.

En la vida nada es absoluto, todo es relativo a cada situación y es en este punto donde se pueden hacer combinaciones casi infinitas de variantes, en la vida nada se repite de la misma manera, siempre hay variables que hacen que los casos sea únicos. Definitivamente si posees un cuerpo deteriorado o basado en hábitos sedentarios la reacción será distinta de la que tendrá un cuerpo cuidado. Si padeces enfermedades, el impacto será otro del que le suceda al que no las padece. Si eres un adulto mayor, la variable vuelve a modificar la ecuación.

Que sucederá, es una expresión más de nuestro cerebro que en su exhaustiva  búsqueda de tener el control, se desgasta y al no encontrar una respuesta que le convenza, se desconcierta, se extravía, genera incertidumbre y lo traduce en miedo. Esta crisis nos enseña mucho si deseamos verlo con ojos de optimismo y crecimiento. Nos da la oportunidad de vivir el momento, anclarnos al presente, nos brinda ese regalo de disfrutar este momento como si mañana no existiera, nos da la oportunidad de volver a ver la vida con la sabiduría de un niño.

Poco a poco nos va desacelerando de ese ritmo de vida tan complicado y estresante, nos obliga a estar tomados de la paciencia y la tolerancia, a reconocer que todo necesita una pausa, si el cuerpo humano necesita tiempo para repararse, nuestras emociones también, detenerse para hacer un inventario de lo que tenemos, para tomar el timón de nuestra vida, para hacernos responsables de nuestros actos y estar conscientes. Nos da la oportunidad de valorar nuestra libertad.

En un mundo como el nuestro poco nos detenemos a valorar que somos libres, y que podemos ir a donde nos plazca, libertad para ir, para volver. Nos regala este momento para encontrarnos con nosotros, preguntarnos si lo que hacemos es lo que nos hace verdaderamente felices, nos llena, nos da esa realización que como personas necesitamos, nos encuentra con los que amamos, nos hace sincronizarnos con ellos, entramos en la reciprocidad de dar tiempo de calidad, disfrutar de una risa, de un llanto, de momentos que quedan ahí tatuados en nuestra mente. Nos hace ser mas precavidos y preventivos, nos obliga a estar preparados para los distintos escenarios, nos da la oportunidad de remover la cultura de la corrección y nos regala la oportunidad de ser preventivos.

Nos da una nueva oportunidad para reconocer que somos humanos y que el humano posee una parte emocional, una espiritual y otra carnal. Nos oferta la posibilidad de ser analíticos, de desarrollar ese filtro, ese criterio que nos determinará que hacer y que no hacer, que redes sociales seguir y cuales no. De nuevo te pregunto ¿a que le temes? La vida es un cambio constante, nada la detiene, la vida ama a los que cambian con ella, y deja atrás a los que se rehúsan, la vida ama a quienes a pesar de las adversidades sonríen con un nuevo amanecer, la vida es hermosa, el problema es que comenzamos a vivirla muy tarde. Esta es tu oportunidad.

Fuente: Con-o-Siendo gente extraordinaria.

 

 

 

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